El futuro de la producción de cerveza
Cuando los primeros cerveceros fermentaban granos remojados en Mesopotamia hace más de 7.000 años, es probable que los conceptos de sostenibilidad, agilidad y diversificación no ocuparan un lugar destacado en sus prioridades de producción al embarcarse en la creación de esta nueva y refrescante bebida alcohólica.
Pero para los fabricantes de cerveza del siglo XXI, eso es precisamente lo que se necesita para triunfar en el futuro, ya que este sector en constante evolución se enfrenta a una serie de retos importantes, desde las tendencias volátiles de los consumidores hasta las condiciones climáticas inestables.
Para hacer frente al fenomenal ritmo de cambio actual, una cualidad que los cerveceros de hoy comparten sin duda con aquellos primeros fabricantes de cerveza es la pasión por la innovación y la comprensión de lo que se puede lograr pensando de forma diferente.
Ya se trate de grandes marcas globales o de pequeñas cervecerías artesanales que dan sus primeros pasos, el panorama no es fácil para los fabricantes de cerveza. Aun así, con el apoyo de expertos de larga trayectoria como Alfa Laval, con una amplia experiencia en el sector desde hace muchas décadas, el camino puede resultar rentable, sostenible y gratificante.
Aunque los medios de comunicación informan de un descenso constante reciente en el consumo en los países donde tradicionalmente se bebe cerveza, el hecho de que el mercado mundial tenga actualmente un valor de unos 730 000 millones de euros y se prevea que aumente hasta superar el billón de euros en 2030 demuestra que hay mucho más detrás de los titulares.
El consumo de cerveza está en alza en regiones que tradicionalmente han preferido otras bebidas alcohólicas, mientras que el aumento de la demanda de bebidas con bajo contenido alcohólico o sin alcohol ha sido notable. Impulsado principalmente por una generación más joven, experta en redes sociales y que busca llevar un estilo de vida más saludable, este sector en auge ya había alcanzado aproximadamente 20 000 millones de euros en 2023 y se prevé que crezca hasta unos 40 000 millones de euros en 2033.
(El mercado de la cerveza sin alcohol o con bajo contenido alcohólico ya asciende a 20 000 millones de euros (cifra de 2023, y la previsión lo sitúa en 40 000 millones de euros en 2033).
Alfa Laval está apoyando a cerveceras grandes y pequeñas para ayudarles a seguir el ritmo de estas tendencias cambiantes y perfecciona continuamente su tecnología para que los procesos sean aún más eficientes y sostenibles.
El módulo de desalcoholización «Low-alc», por ejemplo, ya está ayudando a cerveceras consolidadas a dar sus primeros pasos en el ámbito de la cerveza con bajo contenido alcohólico y sin alcohol, produciendo bebidas refrescantes de alta calidad que están llegando al mercado y resultando muy populares entre los consumidores ansiosos por disfrutar de todo el sabor sin ninguno de los efectos secundarios.
La diversificación es clave para satisfacer la gama cada vez más amplia de gustos y preferencias de quienes acuden a los bares o buscan en los estantes de los supermercados una nueva bebida que les guste.
Una elaboración más inteligente para el futuro: donde la sostenibilidad, el rendimiento y la innovación se dan la mano
De hecho, la innovación de Alfa Laval suele basarse en la colaboración directa con los clientes para abordar retos específicos y desarrollar tecnologías que puedan suponer un cambio revolucionario.
El sistema Brew 80, por ejemplo, combina la centrifugación con el módulo opcional de carbonatación en línea ProCarb y puede adaptarse para la dosificación de nitrógeno en la cerveza.
Esta necesidad de agilidad y flexibilidad se extiende incluso a los cerveceros que se atreven a pensar lo impensable y miran más allá de la cerveza, con tecnología fiable y asequible, como los mezcladores rotativos de chorro y las válvulas de limpieza por ráfaga, que garantizan que las mismas líneas que producen cervezas de calidad también puedan limpiarse fácilmente y reutilizarse para elaborar seltzers, refrescos y bebidas energéticas.
Además de mantenerse al tanto de las últimas tendencias para comprender y satisfacer las preferencias cambiantes y cada vez más diversas de los consumidores, los cerveceros se enfrentan a un reto aún mayor a la hora de explorar la sostenibilidad y la asequibilidad de sus operaciones, desde la sala de cocción hasta el proceso de fermentación, pasando por el envasado e incluso la posible generación de energía in situ.
Dado que el cambio climático convierte el agua en un recurso cada vez más preciado, un proceso que consume tanta agua como la elaboración de cerveza exige una tecnología precisa y pionera que maximice su uso y encuentre nuevas formas de reutilizar y reciclar el agua.
Alfa Laval amplía continuamente su gama de productos para ofrecer resultados cada vez mejores con sus equipos —ahorrando energía y agua—, lo que contribuye a reducir el impacto medioambiental y, por supuesto, los costes para las cerveceras.
Una técnica de producción clave que permite a los fabricantes de cerveza alcanzar estos objetivos, y que se irá generalizando cada vez más, especialmente en zonas con escasez de agua donde la normativa es estricta, es la concentración del producto, de modo que se ahorren los recursos hídricos locales y se reduzca el CO₂ generado durante el transporte.
Mediante equipos como el sistema Revos de Alfa Laval, que utiliza ósmosis inversa a alta presión y baja temperatura, los cerveceros pueden recuperar el 70 % del agua con calidad alimentaria y conservarla para su reutilización en su propia localidad, al tiempo que reducen las emisiones de CO₂ en un 80 % gracias a la disminución de los desplazamientos.
El concentrado tiene hasta un 22 % de alcohol por volumen (ABV) y, una vez rehidratado, conserva el mismo sabor, aroma, minerales y contenido alcohólico que el producto original, por lo que los consumidores no deben temer que su disfrute de la cerveza se vea afectado.
En aras de la rentabilidad y la sostenibilidad, el futuro promete que más cerveceros explorarán todas las oportunidades para extraer el máximo valor de cada ingrediente y subproducto. En los flujos de las fábricas de cerveza hay materiales residuales ricos en proteínas que pueden extraerse para otros usos, como productos para la salud, y estos pueden recuperarse de forma experta con los separadores y decantadores de Alfa Laval para su posterior comercialización.
Por otra parte, Alfa Laval también colabora con varios socios centrados en la reducción del consumo energético, el hidrógeno verde, el almacenamiento de energía a largo plazo y áreas relacionadas, lo que ofrece importantes oportunidades en el sector cervecero, donde gran parte de la energía se autogenera.
Así pues, a medida que la elaboración de cerveza se adentra en el siglo XXI, queda claro que no basta con elaborar una cerveza refrescante y de máxima calidad. Los cerveceros deben innovar continuamente para garantizar que son gestores responsables del medio ambiente, que se mantienen al día de las últimas tendencias de sabor y que son capaces de diversificarse rápidamente para aprovechar al máximo las nuevas oportunidades de mercado.
Alfa Laval es el socio perfecto para ayudar a los fabricantes de cerveza de todo tipo y tamaño a satisfacer las exigencias del futuro, contribuyendo a la implantación de sistemas circulares innovadores que permitan elaborar una cerveza excelente con el máximo tiempo de actividad, recuperación de energía, ahorro de agua y reutilización de subproductos, lo que abre la puerta a una producción ampliada y diversificada.